Es prácticamente imposible que no te haya pasado al menos una vez. Prácticamente todo corredor ha sufrido de «esa maldita piedra» dentro de la zapatilla.
Estar corriendo y disfrutando de unos buenos kilómetros y empezar a sufrir el padecimiento de una piedra dentro de la zapatilla es una de las típicas «torturas runner».
Como sabemos que inevitablemente volverás a sufrir de esas pequeñas piedras mientras corres, a continuación te damos una serie de recomendaciones básicas.
1.- SÁCALA YA
Pese a la tentación de soportar la molestia, una vez que sientas que tienes una piedrita en tus zapatillas te recomendamos que te detengas y la retires inmediatamente.
No hacerlo puede complicar las cosas, y convertir una pequeña molestia en una ampolla y/o hasta generar lesiones en otras parte de tu cuerpo (mira los puntos 3 y 5).
2.- NO BUSQUES GRANDES PIEDRAS
Tus pies están llenos de terminaciones nerviosas y por ello una minúscula piedra puede sentirse como una verdadera piedra gigante.
Por ello, no te preocupes en buscar grandes piedras. Si encuentras una muy pequeña, es probable que esta sea la culpable. Retírala y continua disfrutando.
3.- NO INTENTES MOVER TUS PIES PARA ENCONTRAR UNA POSICIÓN EN LA QUE NO MOLESTE
Con tal de no detenerse, son muchos los corredores que continúan corriendo moviendo los pies de formas extrañas para intentar que la piedra se ubique en una posición en la que no moleste.
Esta técnica no solo es inútil, sino que también es peligrosa. Muchas veces, estos movimientos raros generan problemas en la pisada, torceduras y esguinces. Ten cuidado.
4.- REVISA LOS CALCETINES
Tus pies transpiran mientras corres, y existe la posibilidad que al intentar buscar la piedra en tu zapatilla, esta se haya pegado a tus calcetines y complique la búsqueda.
Por ello, no olvides revisar tus zapatillas (todo el interior) y tus calcetines.
5.- NO CORRAS RÍDICULAMENTE
El otro gran problema que se presenta en corredores que se niegan a detenerse para retirar las piedra en sus zapatillas, es que terminan corriendo ridículamente.
En la desesperación de mover la piedra, mueven sus pies y sus piernas de las formas más extrañas. Terminan corriendo con una pésima técnica de carrera.
El problema es que este tipo de conductas puede generar lesiones y/o molestias en otras partes de tu cuerpo. Ten cuidado.